Actividad física y adolescentes

La adolescencia es una etapa de mayor autonomía. Lo deseable es que tanto los chicos como las chicas ya tengan establecidos unos buenos hábitos de actividad física.

Los beneficios inmediatos incluyen mantener un peso saludable, sentirse con más energía y cimentar un mejor futuro.

Participar en deportes de equipo e independientes puede estimular la confianza en uno mismo, brindar oportunidades de interacción social y ofrecer una posibilidad de divertirse. Además, la actividad física periódica puede prevenir las enfermedades cardíacas, la diabetes y otros problemas de salud en el futuro.

¿Qué puedo hacer para ayudarle a que sea activo?

– Habla de las ventajas que tú conoces. Lo que tú sientes. Tus motivos personales para hacer actividad física. Y no olvides dar ejemplo: ¡los adultos tenemos que hacerla también!

– Pídele que te cuente cómo se siente cuando hace bien una rutina, cuando supera una prueba física. Así le ayudas a que sea consciente de su fuerza, su capacidad, su constancia o destreza. Si se lo oye decir a sí mismo, se sentirá reforzado.

– Ayúdale a planificar su horario. Debe haber tiempo para todo. Para el deporte individual o actividades de equipo. Y también para los estudios. Planifica los desplazamientos con él.

– Anímale a experimentar nuevos deportes: escalada, yoga, baloncesto o algún arte marcial

– Conoce a sus amigos y colegas del deporte: Habla con ellos para que expresen cómo se sienten en el deporte, sus retos, sus logros.

– Acude a sus encuentros deportivos más importantes.

– Facilita que pueda ser activo en la vida cotidiana. Puede ir en bicicleta cerca de casa, ayudar con tareas de la casa o el jardín, entrenar en casa con amigos.

Ayude a su hijo adolescente a comprometerse con la actividad física ofreciendo un modelo positivo y realizando actividad regularmente también.