Miedo a la oscuridad en los niños

El miedo a la oscuridad es un trastorno común en los niños a partir de los 3 años. Puede surgir por diferentes causas, como la separación de sus padres, la muerte de un ser querido, haber visto películas de terror, etc.

En la mayoría de los casos, es un problema pasajero que se soluciona en poco tiempo. Pero cuando el temor genera intensos síntomas de nerviosismo y ansiedad de manera prolongada, se considera clínicamente como nictofobia.

Consejos para ayudar a los niños

1. No te burles: Para muchos adultos este temor puede resultar absurdo, pero para los niños es un asunto serio. Es importante que el pequeño exprese todo lo que siente. Mientras lo hace, mostraremos una actitud comprensiva y le brindaremos el apoyo que necesita. Si no tomamos en serio sus angustias, se guardarán sus preocupaciones, meditarán sobre ellas y les será más difícil superar esa etapa.

2. Prohíbe las pelis de terror: Limitemos la exposición a las imágenes explícitas de las películas y videojuegos de terror. De este modo atajaremos una de las principales causas del miedo a la oscuridad.

3. Hazle compañía: Los hijos necesitan del apoyo de sus padres para superar los diferentes miedos propios de la infancia y la adolescencia. Por eso, será de gran ayuda si por las noches los acompañas durante algunos minutos hasta que se relajen o se duerman.

4. Evitar las pantallas antes de dormir: Procura que tus hijos no usen el móvil u otros dispositivos en la cama ni enciendan la televisión. La luz de las pantallas y los estímulos visuales no invitan a la relajación de la mente. Por lo tanto, no son métodos adecuados para propiciar el sueño.

Puesto que los miedos son una parte normal de la vida y suelen ser una respuesta a una amenaza real o percibida al menos en el entorno del niño, los padres deben tranquilizar y brindar apoyo a su hijo