La hora de comer en familia puede prevenir trastornos alimentarios en nuestros hijos

La adolescencia se caracteriza por ser una época de la vida en la que, en la mayoría de las ocasiones, se le tiende a dar mucha importancia a la apariencia física. Algunos adolescentes, incluso, pueden llegar a desarrollar una relación poco saludable con la comida, de manera que es posible que surjan distintos trastornos alimentarios.

Independientemente del tipo de trastorno alimentario que se padezca (anorexia o bulimia), las personas que los padecen tienen algo en común: una actitud inadecuada y poco sana a la comida, su peso y su imagen corporal. Y, al final, pueden acabar produciéndose graves consecuencias para su salud física y psicológica. Pero la familia puede hacer mucho por evitarlo.

Según un reciente estudio publicado en la revista ‘International Journal of Environmental Research and Public Health’, compartir la comida y conversar alrededor de una mesa, sin el uso de dispositivos electrónicos, era muy positivo y beneficioso para los adolescentes, pudiendo incluso contribuir a su salud.

Según los expertos, las comidas familiares son muy importantes para el buen desarrollo, niños y jóvenes, ya que les proporciona un sentido de unión y habilidades relacionadas con la comunicación.

Además, nuestros hijos pueden establecer mejores hábitos alimenticios porque tienden a sentarse a comer con mayor regularidad, día tras día y semana tras semana, hasta convertirse en una rutina maravillosa. Y distintos estudios, publicados con anterioridad, ya han mostrado que aquellos niños o jóvenes que comen con sus familias pueden tener menos ansiedad, depresión y problemas relacionados con el abuso de sustancias en el futuro.